HERENCIAS. ¿COMO PROTEGER AL CÓNYUGE VIUDO?

          La legítima es la porción de bienes de que el testador, (el que hace el testamento), no puede disponer, por haberla reservado la ley a determinados herederos, llamados por esto herederos forzosos, que son:

1º) Los hijos y descendientes del testador.

2º) A falta de los anteriores, los padres y ascendientes del testador.

3º) El viudo o viuda del testador.

          La legítima de los hijos y descendientes es las dos terceras partes del haber hereditario del padre y de la madre, es decir, las dos terceras partes de la herencia, una vez descontadas las deudas de dicha herencia.

          Así pues, la persona que tenga hijos, deberá reservar en su testamento al menos dos terceras partes de sus bienes para sus hijos y descendientes. Solo podrá disponer libremente de una tercera parte de sus bienes y transmitirla a quien desee, aunque no sea de su familia. Dicha tercera parte se denomina tercio de libre disposición.

          El testador no podrá privar a los herederos de su legítima sino en los casos expresamente determinados por la ley.

(Si desea más información sobre la legítima de la herencia, puedes consultar el siguiente enlace): https://toscanoabogados.wordpress.com/2016/02/11/las-legitimas-herederos-forzosos-pretericion/

          Por tanto, nos encontramos con que buena parte de la herencia en general se ha de  transmitir forzosamente a los hijos y descendientes. Esta obligación legal tenía su razón de ser en una sociedad de hace muchos años, en la que las relaciones de los hijos con sus padres era bien distinta a la que existe actualmente. Efectivamente, esta situación ha cambiado enormemente y en la actualidad muchos padres, en su vejez,  se encuentran francamente desamparados por sus hijos, a los cuales les resulta un auténtico “estorbo” el cuidado de su padre o de su madre. Entonces, ¿Cómo proteger al cónyuge viudo?

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          Es práctica habitual en muchos testamentos que el testador deje a su cónyuge el usufructo vitalicio de todos sus bienes, (para intentar que no quede desvalido en su ancianidad), y la nuda propiedad de éstos a sus hijos. Esto significa que el cónyuge viudo tendrá derecho, mientras viva, a disfrutar de los bienes del testador con la obligación de conservarlos, de forma que no puede venderlos o transmitirlos. Cuando muera el cónyuge viudo, se extinguirá el usufructo, de forma que los hijos del testador pasarán a ser los plenos propietarios de dichos bienes.

          Sin embargo, transmitir al cónyuge viudo el usufructo de todos los bienes del testador plantea un problema, pues según el código civil, (artículo 813), la legítima estricta (es decir, un tercio de los bienes de la herencia), se ha de transmitir libre de cargas y gravámenes, y por tanto no podría estar gravada con el usufructo a favor del cónyuge viudo. Así pues, el hijo del testador podría reclamar judicialmente su legítima estricta libre del mencionado usufructo.

          Este problema se ha solventado mediante la llamada “cautela socini”, que consiste en una cláusula del testamento, por medio de la cual el testador advierte a los herederos que si alguno de ellos se opusiera a lo previsto en el testamento, únicamente tendrá derecho a la legítima estricta prevista por la ley. Así pues, si un heredero se opone a que el cónyuge viudo pueda ser el usufructuario de los bienes del difunto, dicho heredero solo tendría derecho  a su legítima estricta.

(Si deseas información sobre el complemento de la legítima, puedes ver el siguiente post): https://toscanoabogados.wordpress.com/2017/08/13/la-legitima-el-complemento-de-la-legitima-la-reduccion-de-las-donaciones-la-pretericion/

          Por ejemplo, imaginemos que el testador es propietario de determinados bienes privativos, (viviendas, dinero en metálico, muebles. etc), bienes que alcanzan un valor total de 600.000 euros, y que tiene una esposa y dos hijos.  Así pues, la legítima estricta de cada hijo tendrá un valor de 100.000 euros, es decir, la mitad de una tercera parte de 600.000 euros.  Decimos la mitad porque son dos hijos. Si el testador tuviese un solo hijo, la legítima estricta del mismo alcanzaría un valor de 200.000 euros.

          Supongamos que en su testamento, el testador legó a su esposa el usufructo universal y vitalicio de dichos bienes, y a sus dos hijos la nuda propiedad de los mismos, en partes iguales. Eso significa que mientras la esposa del fallecido viva, podrá disfrutar de dichos bienes si bien con la obligación de conservarlos, de forma que cuando muera la viuda, cada uno de los hijos del testador tendría derecho a la mitad de dichos bienes,  es decir, cada uno de los hijos pasaría a ser propietario de unos bienes valorados en 300.000 euros, (o sea, la mitad de 600.000 euros).

          Ahora bien, si viviendo la viuda alguno de los hijos reclamase su herencia libre del usufructo de la viuda, tendrá derecho únicamente a la legítima estricta libre de cartas, es decir, solamente heredaría unos bienes valorados en 100.000 euros.

          La “cautela socini” ha sido plenamente admitida por el Tribunal Supremo.

          Si tienes alguna duda sobre el tema o necesitas ayuda legal, contacta con nosotros desde cualquier punto de España. La primera consulta es gratuita.

 

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